Invitaciones de Boda. Hazlas tú misma

Invitaciones de Boda. Hazlas tú misma

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El final de los cuentos y novelas siempre nos ha desvelado que el desenlace final de las parejas, es el de acabar pasando por el altar. “Y fueron felices y comieron perdices” hemos oído una y otra vez. Pero, ¿por qué nadie habló de cómo las princesas, galanes y heroínas televisivas prepararon sus invitaciones de boda ? Lo que parece claro es que, viendo como está el panorama actual con la crisis económica, lo más probable es que la Cenicienta de esta época se hiciese las invitaciones ella misma. Bien pensado, no es mala idea….

Cada vez son más las personas que deciden hacerse por sí mismos estas invitaciones de boda por muchos motivos:

  • Porque saben que no va a haber otra igual. Si la personalizamos, en función de nuestros gustos, personalidad o trayectoria vital de la pareja, conseguiremos unas invitaciones de boda originales, aquí tienes una invitación de boda con un diseño original.
  • Por motivos económicos. Resulta mucho más barata que comprarlas en un lugar especializado donde hay varios intermediarios y donde cada vez son más sofisticadas y costosas.
  • Es un detalle personal. Los invitados que asistan a la boda sabrán que se llevan algo que los contrayentes han hecho por sí mismos y especialmente para ellos. A todo el mundo le gusta que sean atentos con ellos y de esta manera se consigue.
  • Son muy fáciles de hacer. Únicamente hay que dejar que fluya la imaginación y dar rienda suelta a la creatividad. En Internet se pueden encontrar muchas ideas que pueden ser de utilidad. Se pueden adaptar esas ideas a nuestras propias vivencias y preferencias. No hace falta que hagamos una obra maestra, basta con que sea algo personal y nuestro. Mientras tenga nuestro sello y nuestra personalidad, el objetivo estará cumplido. Sólo hemos de fijarnos en lo cotizadas que están las obras de determinados autores no tanto por su composición, si no porque provienen de alguien de renombre. ¿Por qué vosotros vais a ser menos?
  • Puede servir como válvula de escape. Además de hacer algo funcional, puede funcionar como técnica distractora para escapar del bullicio de los preparativos. Las semanas previas al enlace, todo son prisas. El tiempo juega en nuestra contra, surgen problemas de última hora, contratiempos con los que no contábamos, gente que confirma o anula su asistencia,… Dentro del caos, el trabajo manual puede ser un arma perfecta para desconectar y mantener nuestra cabeza ocupada y reducir las tensiones.
  • Cuidamos el medio ambiente. Si además trabajamos con material reciclado, estaremos contribuyendo a tener un medio ambiente más sostenible y sano. En nuestras manos está frenar la contaminación y el cambio climático. Además de los invitados, todo el planeta tierra nos lo agradecerá.
  • Aumenta la autoestima. Hacer algo y hacerlo bien, hace que nos sintamos bien con nosotros mismos, y por tanto, bien con los demás. Siempre es bueno plantearse nuevos retos y descubrir lo que uno es capaz de hacer con esfuerzo e ilusión.

“Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel”

Joaquín Sabina